jueves, 16 de enero de 2014

Arroz integral con espinacas y pasas a la crema de gírgolas



Saludos a todos y ya estamos a tope con nuevas recetas, como prometí en mi último artículo, así que os presento una preparación muy sencilla, rica y sana, que por un lado nos aportará energía mediante los carbohidratos contenidos en el arroz integral, combinados con las vitaminas y otros muchos nutrientes que encontraremos en las verduras y la crema que las acompaña.
A su vez quisiera aclarar algunos tópicos sobre las espinacas, ya que como algunos de vosotros habréis leído en otros artículos o libros de nutrición, las mismas son ricas en "oxalatos", por encima de otros alimentos que también los portan como el cacao, la remolacha o por ejemplo sin ir más lejos las acelgas. 
Para aquellos que no conozcan nada a cerca del ácido oxálico, les diré que en grandes cantidades es difícil de eliminar por nuestro organismo, favoreciendo además, la aparición de cálculos renales y otras disfunciones de nuestro cuerpo.
Así que durante mucho tiempo junto al resto de alimentos que contienen oxalatos, han sido altamente atacados por muchos expertos en nutrición, que aconsejan eliminar totalmente las espinacas, acelgas y otros alimentos ricos en ácido oxálico de nuestra dieta.
Mi humilde opinión es que hay pocos alimentos (me atrevo a decir que ninguno), que  la tierra nos regala, que debemos eliminar de nuestra dieta. Pero como siempre, lo que si es importante, es saber la forma de tomar cada uno de ellos, que es un tema muy diferente. Así que mi consejo es que no es necesario dejar de tomar cacao, acelgas o espinacas, pero si es importante ingerirlos de forma poco habitual, por ejemplo una vez a la semana por cada uno de estos alimentos. Así que la semana que comemos espinacas, no comeremos acelgas, ni nos excederemos con la remolacha, ya sea en crudo acompañando una ensalada o cocinada para elaborar una crema u otra preparación.
Las compraremos siempre de procedencia ecológica, para evitar la gran cantidad de químicos que se acumulan en sus hojas, cuando provienen de fuentes convencionales, y lo más importante, consumirlas únicamente de temporada, nunca fuera de la misma.
A nivel de contra indicaciones, no las aconsejo a personas con problemas renales ni tampoco en aquellas que estén en proceso de recuperación tras alguna enfermedad que haya afectado de forma considerable a su sistema inmunitario.
A cambio, tenemos una verdura muy rica en clorofila, con elevadas tasas de antioxidantes que previenen el envejecimiento prematuro y otras patologías similares. También nos aportan elevados niveles de vitaminas A,B,C, E y F, con los consecuentes efectos tonificantes, de vitalidad y frescura que ello conlleva para nuestro organismo, y entre otras muchos beneficios más, están ausentes totalmente de grasa, así que como veis la naturaleza, mucho más sabia que nosotros, siempre nos regala alimentos de gran interés nutricional, pese a sus desventajas en algunos casos, que también existen, así que rumbo a la cocina y a por todas!



INGREDIENTES
(Receta apta para celíacos)
( a ser posible de procedencia ecológica y local)

2 medidas de arroz integral redondo
1 manojo de espinacas frescas
1 bandeja de gírgolas
1 diente de ajo
1 cucharada sopera de aceite de sésamo ( puede utilizarse también aceite de oliva)
1cucharada de postre de aceite de oiva de primera presión en frío.
1 puñado de pasas de corinto
2 cucharadas soperas de semillas de girasol
2 hojas de laurel
Nuez moscada en polvo
1-2 cebollas
250 gr de crema de avena para cocinar ( en caso de celíacos cambiar por crema de arroz y como último recurso de soja, pero sobre todo que sea ecológica)
Perejil fresco
Sal (no refinada)

ELABORACIÓN

1. En primer lugar lavaremos bien el arroz integral repetidas veces, cociéndolo en una olla convencional, poniendo una pizca de sal,  el doble de agua que arroz. ( en este caso cuatro medidas de agua x dos medidas de arroz). Cocinamos a fuego fuerte y cuando empiece a hervir, tapamos y cocinamos con tapa durante 40-45 minutos, dependiendo si cocinamos con fuego o vitrocerámica.
Apunte: Podéis poner en remojo el arroz unas horas antes de su cocción para que este sea más fácil de cocer y adquiera un acabado diferente, así que lo dejo en vuestras manos, a experimentar!

2. Ahora pasamos a limpiar bien las espinacas frescas (importante), cociéndolas en agua abundante durante unos 15-20 minutos. En mi caso he de reconocer que odio poner tiempos a todas las cosas, puesto que es importante que empecemos a desarrollar un cierto criterio, que nos ayude a dictaminar cuando las cosas están en su punto mediante el uso de nuestros sentidos, por lo menos de forma aproximada.
Una vez estén cocidas las espinacas, las colaremos encima de un cazo que nos permita aprovechar el caldo de cocción, ya que es perfecto para elaborar acto seguido una sopa de miso o similar, quedando en el mismo una gran parte de los minerales y vitaminas de aquello que cocemos en dicho caldo.

3. Para mi el punto más importante la salsa de gírgolas, que es en realidad lo que da personalidad y sabor a esta preparación. 
Primero trocearemos la cebolla y las gírgolas (después de haberlas lavado muy bien una por una) en cuadrados muy finos. Seguidamente ponemos una cucharada sopera de aceite de sésamo en un cazo pequeño-medio y calentamos, dejando en el centro un trocito de cebolla, que nos servirá de chivato para saber cuando el aceite está apunto. 
Cuando el aceite esté apunto, tiramos en primer lugar la cebolla y la cocinamos a fuego fuerte, sin parar de saltearla con ayuda de una cuchara de madera o similar. Se trata de que la cebolla se cueza en su propio jugo y elimine esos vapores con altos contenidos en azufre a la vez que va cambiando de color y textura y las hacemos más digestiva.
Llegado el momento en que parezca querer pegarse, será cuando tiraremos la sal por encima y seguiremos salteando, obligando así que la cebolla mediante el contacto de la sal expulse aun más agua. 
Ahora añadimos la crema de avena, los trocitos de gírgolas, las hojas de laurel, un diente de ajo cortado a láminas finísimas, y finalmente un poco de nuez moscada en polvo.
Cocinamos durante unos 20-25 minutos a fuego mínimo tapado, y finalmente tras acabar de cocer todo, sacamos las hojas de laurel, añadimos una cucharada de aceite en crudo y hacemos una crema con ayuda de una batidora.
Apuntes: 
1. Podemos modificar la textura de la crema añadiendo o quitando agua, hasta conseguir el aspecto deseado.
2. En segundo lugar resaltar que añadimos el aceite al final, ya que en crudo es cuando sus propiedades beneficiosas están más presentes y además será más eficaz a la hora de potenciar el sabor final de la crema.
3. Como nuestra crema mandará en el sabor final del plato, es importante que esté en su punto de sal y sabor, así que es este el momento de modificarla con un poco de sal u otro condimento antes de mezclarla con el resto de ingredientes en el siguiente paso.

4. Finalmente ponemos el arroz y las espinacas previamente cocinadas en una sarten grande, rompiendo bien las espinacas para que queden bien mezcladas con el arroz y añadiendo finalmente un puñado de pasas, las semillas de girasol ( previamente tostadas en una sartén sin aceite durante unos minutos) y nuestra salsa de gírgolas.
Mezclamos bien todo y tapamos nuevamente, cocinando todo a fuego mínimo durante  cinco minutos.
Pasados estos minutos, ya tenemos nuestro plato listo para servir, así que a disfrutar!

Buen provecho!!

Gassho!

Sergi Hogaku



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